Naranjito de Triana: La Voz Erudita y el Alma de la Calle Fabié
Hablar de José Sánchez Bernal, conocido universalmente como Naranjito de Triana (1933-2002), es hablar de la aristocracia del cante. En un barrio donde el arte brotaba de forma salvaje en los patios de vecinos y las fraguas, Naranjito representó la evolución: la unión perfecta entre el instinto trianero y el estudio profundo de las formas flamencas.
Fue, por encima de todo, un cantaor de una honradez cristalina, poseedor de una voz dulce pero potente, y un conocimiento que le permitió ser el gran guardián de los estilos locales que hoy definen a Es de Triana.

I. Orígenes: Un Niño de la Calle Fabié
Naranjito de Triana nació el 20 de agosto de 1933 en el corazón del arrabal, específicamente en la calle Fabié, una de las arterias donde el flamenco se respiraba en cada portal. Hijo de una familia humilde, su apodo le vino por herencia familiar, pero su destino estaba marcado por el eco de los grandes que paseaban por el Altozano.
Desde muy joven, José demostró que no era un cantaor del montón. Aunque se nutrió de la tradición oral del barrio, su inquietud le llevó a estudiar el cante como una ciencia. Mientras otros se limitaban a repetir lo escuchado, él analizaba la estructura de la soleá de Triana y la seguiriya, buscando la pureza en la fuente original.
El debut en los escenarios
Su carrera profesional comenzó casi de niño, participando en espectáculos de variedades, pero su salto a la madurez artística se produjo en los tablaos de Sevilla y Madrid. Fue en esa etapa donde empezó a forjar su leyenda como un «cantaor para cantaores», alguien a quien los propios profesionales acudían para aprender los tercios más difíciles.
II. El Estilo de Naranjito: Maestría y Versatilidad
Si algo definió a Naranjito de Triana fue su capacidad para dominar todos los palos del flamenco. No fue un especialista de un solo estilo; fue un enciclopedista. Sin embargo, su vinculación con su barrio natal hizo que sus interpretaciones de los cantes sevillanos fueran insuperables.
La Soleá de Triana y la Toná
Bajo su garganta, la soleá de Triana recuperó su brillo. José conocía los matices de los estilos de la zona, desde los cantes de El Sordillo hasta las variantes de la Cava. Sus interpretaciones no eran solo música; eran lecciones de historia viva.
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Maestría en la Saeta: Durante la Semana Santa de Sevilla, la voz de Naranjito era el rezo oficial del barrio. Sus saetas a la Esperanza de Triana y al Cristo de las Tres Caídas forman parte de la memoria sentimental de todos los trianeros.
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Cantes de Ida y Vuelta: También destacó en las guajiras y colombianas, demostrando una técnica de respiración y un control de los tonos que pocos podían igualar.
III. Una Vida dedicada a la Enseñanza y el Legado
A diferencia de otros artistas de su época, Naranjito de Triana entendió que el flamenco debía ser transmitido de forma reglada. Su labor como docente fue fundamental.
Fue director de la Cátedra de Flamencología de Jerez y un colaborador incansable en la formación de nuevas promesas. Para él, el flamenco no era solo «duende» o improvisación; era una disciplina que requería respeto y estudio constante. Este enfoque intelectual ayudó a que el flamenco fuera respetado en los ámbitos académicos.
Reconocimientos y Premios
A lo largo de su dilatada carrera, recibió los máximos honores a los que un artista puede aspirar:
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Premio Nacional de Cante de la Cátedra de Flamencología.
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Hijo Predilecto de Sevilla, un título que llevaba con orgullo por todo el mundo.
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Reconocimientos constantes en la Bienal de Flamenco de Sevilla, donde sus actuaciones siempre eran esperadas como clases magistrales.
IV. Discografía Imprescindible
Para entender el peso de Naranjito en el siglo XX, es necesario bucear en sus grabaciones. Sus discos son hoy piezas de coleccionista. Destacan obras donde se acompaña de guitarras de la talla de Melchor de Marchena o Paco de Lucía, creando diálogos entre voz y cuerda que son historia del arte.
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«Cantes de Triana»: Un álbum donde resume la esencia de su tierra.
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Grabaciones históricas de Saetas: Imprescindibles para entender el sentimiento religioso del barrio.
V. Por qué Naranjito es el alma de «Es de Triana»
En nuestro proyecto Es de Triana 2026, reivindicamos figuras como la de José Sánchez Bernal porque representan los valores que queremos transmitir: Tradición, Calidad y Orgullo de Pertenencia.
Él no solo cantaba a Triana; él era Triana. Su educación, su saber estar en el escenario y su defensa a ultranza de los cantes alfareros y de fragua lo convierten en el mejor embajador que el barrio ha tenido jamás.
Enlaces de Interés:
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Ver otros Bailaores de Triana – Conoce a los maestros del baile que compartieron época con Naranjito.
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Historia del Barrio de Triana – Contexto histórico de la calle Fabié y la Cava.
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Fundación Cristina Heeren – (Enlace externo) Donde se continúa la labor docente que él tanto defendió.